Academia de danza Neit: danza contemporánea

"Creo que se aprende practicando, tanto si se trata de aprender a bailar bailando, como aprender a vivir viviendo"

                                                          

                                       Martha Graham (Fotografía izq)

¿Como es una clase de danza contemporánea en nuestra escuela?

Son clases quincenales de 3 horas, con un pequeño descanso de 10 minutos. Las clases empiezan con un calentamiento del cuerpo para ir incorporando después el trabajo postural, el uso del centro, el trabajo de la tierra, elementos de flying low, desplazamientos y giros. Se aprenden nociones básicas de la danza contemporánea que se incorporan en una coreografía. Estas clases están orientadas tanto para personas que quieran iniciarse en la danza contemporánea, como para personas que quieran complementar su formación para danza oriental o tribal y corregir y perfeccionar postura, giros y trabajo de suelo, así como la exploración de las posibilidades de expresión a través del movimiento y la danza en su vertiente más libre y creativa.

Historia de la danza contemporánea

La danza contemporánea nace a finales del S.XIX y principios del siglo XX. Lo que en un principio es denominado como danza moderna, evoluciona hasta convertirse en lo que hoy día conocemos como danza contemporánea.
La sociedad occidental siente la necesidad de encontrarse a si misma, buscar la esencia del ser humano, y como viene siendo habitual en la historia, las necesidades de la sociedad, se reflejan también en la danza. Occidente encuentra en Oriente un camino de aproximación a los ancestros, y a su vez Oriente encuentra en Occidente un camino hacia la evolución, lo que provoca una fusión de las artes y técnicas Orientales y Occidentales. Algunas de las bailarinas que propulsaron esta aproximación a Oriente fueron Mata Hari y Tórtola Valencia. Este es el comienzo de la danza moderna, que pretende volver de algún modo al sentido de comunidad, unificando las artes como medio de expresión colectivo. De este modo se da lugar a un gran estudio de la danza, no solo por parte de los bailarines, si no también de pensadores y filósofos que se dedican al estudio y reflexión del movimiento y la expresión, como por ejemplo Delsarte, Dalcroze o Rudolf Laban. Como no puede ser de otra manera, también los bailarines de la época impulsan el desarrollo de la pedagogía de la danza, algunos han pasado a la historia por sus grandes aportaciones como Isadora Duncan, Ruth St. Denis o Martha Graham.



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