Academia de danza Neit

c/ Francisco de Vitoria nº 42, Terrassa. Barcelona

Historia de la Danza Oriental

En árabe se la conoce como raks sharqui, y es una de las danzas mas antiguas del mundo. Aunque su origen exacto es un tanto incierto, debido a la escasa investigación de este arte, se dice que se originó en el antiguo Egipto, que fue una danza religiosa, que se bailaba en honor a los dioses y que la mujer, al serle atribuido el poder divino por crear vida, la bailaba en homenaje a la fertilidad, la maternidad y la preparación para un fácil alumbramiento. Todas estas danzas rituales se realizaban con movimientos principalmente pélvicos, del vientre y la cadera. Fue en el Antiguo Egipto donde tuvo lugar el nacimiento del harén, en el que habitaban multitud de mujeres y que sirvió para el desarrollo y enriquecimiento de la danza oriental. El harén fue un fenómeno que se mantuvo a lo largo de los siglos sufriendo algunos pequeños cambios hasta la llegada del Imperio Otomano a finales de la Edad Media, momento en el que entraron a ellos multitud de mujeres extranjeras, venidas de otras tierras, con otras costumbres y lenguas, lo que les obligaba a desarrollar el lenguaje gestual para expresarse, y además introdujo en la danza algunos elementos que siguen siendo utilizados hoy día como por ejemplo: el velo, velas, bastón, dagas, sable etc...
Existe también la teoría, de que esta danza fue desarrollada y extendida a lo largo del tiempo y el mundo, por los gitanos del subcontinente indio, quienes durante el siglo XI viajaron a través de Oriente Medio, Europa y Asia, difundiéndola y adaptándola por todos los lugares que habitaban. Fuera del norte de África y Oriente Medio esta danza fue popularizada y exhibida por artistas que representaban la vida en los harenes del Imperio Otomano durante el siglo XIX, mientras en Egipto, las bailarinas eran divididas en dos tipos, las Ghawazee (gitanas) que bailaban en la calle y en campo, y las Awalin, que eran mas respetadas y actuaban en casas de ricos. Fue durante el siglo XX cuando se adaptó esta danza para ser bailada en grandes escenarios, una de las bailarinas mas representativas en este aspecto ha sido Shafika La Copta, que inauguró la sala “Mil y una noches”, en el Cairo, donde se bailaba cada noche y se incluyeron elementos de otras danzas como el Candelabro. Otra figura muy relevante en la misma época es Bamba Kashar, famosa por sus sesiones de Zaar y por ser la primera bailarina de la historia del cine egipcio. Se puso de moda el traje de dos piezas, con pedrería y flecos, y tomó la forma que ahora vemos en nuestra época, todo ello para complacer a la audiencia de los clubes egipcios nocturnos, de la que se decía que la reina era Badeia Masabny, para la que trabajaron artistas tan reconocidas como Pepa Ez Eldin, Taheyya Karioka y su alumna Hager Hamdy o Zeinab Khalil, más conocida como Samya Gamal. Otra gran figura de los clubes ha sido Lucy, quien además trabajó en cine, teatro y televisión. Durante esta época se produjeron muchas películas con alguna escena de danza, o con alguna bailarina como protagonista, algunas de más destacadas son Nayma Akef, Nagwa Fouard o Fifí Abdo. También hicieron una gran aportación a la divulgación de esta danza Mahmoud Reda, con su gran estudio sobre el folklore egipcio, con Farida Fahmy como bailarina solista del grupo Reda. Algunas mujeres occidentales empezaron a aprender e imitar este arte, cautivadas por su exotismo y sensualidad, entre ellas grandes figuras que han quedado reflejadas en la historia de la Danza Moderna por su aportación para el desarrollo de la misma, como son Mata Hari, Tórtola Valencia, Ruth St. Denis o Isadora Duncan. Todo este fenómeno produjo una retroalimentación entre la Danza Oriental, y la Danza Moderna, una gran prueba de ello es Loie Fuller, quien actuó con unas telas de gran parecido a las Alas de Isis que se utilizan en la Danza Oriental. Esta retroalimentación, que continua todavía hoy día, hace que esta danza siga en constante evolución y estudio por parte de mujeres y bailarinas de todo el mundo.